No tendréis nada de lo que pedís, ni podéis tener nada de lo que queráis

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El siguiente es un extracto del libro “Conversaciones con Dios 1” de Neale Donald Walsh en el que se explica de modo magistral la relación entre la gratitud y la manifestación:

– Dios: “… Así pues, si se pide la revelación, entonces no puede darse, puesto que el acto de pedir constituye una afirmación de que aquella falta, de que no se está revelando nada de Dios.

Esta afirmación produce la experiencia, ya que vuestro pensamiento sobre algo es creador, y vuestra palabra juntos resultan magníficamente eficaces en tanto dan origen a vuestra realidad. Por lo tanto, experimentaréis que Dios no se ha revelado, ya que, si lo hubiera hecho, no se lo pediríais.”

– Donald: “¿Significa eso que no puedo pedir nada que desee? ¿Me estás diciendo que rezar por algo en realidad aleja ese algo de nosotros?”

– Dios: “Esta es una pregunta que ha sido respondida a través de los siglos, y que ha sido respondida cada vez que se ha formulado. Pero no habéis escuchado la respuesta, o no queréis creerla.

Responderé de nuevo, con palabras de hoy, en un lenguaje actual, de la siguiente manera:

No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada de lo que queráis. Y ello porque vuestra petición es una afirmación de vuestra creencia, y al decir que queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta – la carencia – en vuestra realidad.

Por lo tanto, la oración correcta no es nunca de súplica, sino de gratitud.

Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí… en efecto. La gratitud es, pues, la más poderosa afirmación dirigida a Dios; una afirmación a la que Yo habré contestado incluso antes de que me la formuléis.

Así pues, no supliquéis nunca. Antes bien, agradeced.”

– Donald: “Pero ¿qué ocurre si yo agradezco a Dios por adelantado, y luego eso no aparece nunca? Eso podría llevar al desencanto y a la amargura.”

– Dios: “La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la que manipular a Dios; un mecanismo con el que engañar al universo. No podéis mentiros a vosotros mismos. Vuestra mente sabe la verdad de vuestros pensamientos. Si decís ‘Gracias, Dios mío, por eso y lo otro’ y al mismo tiempo está claro que eso no está en vuestra realidad presente, estáis suponiendo que Dios es menos claro que vosotros, y, por lo tanto, produciendo esa realidad en vosotros.

Dios sabe lo que vosotros sabéis, y lo que vosotros sabéis es lo que aparece en vuestra realidad.”

– Donald: “Pero entonces ¿cómo puedo estar realmente agradecido por algo, si sé que eso no está presente?”

– Dios: “Fe. Si tienes aunque sólo sea la fe equivalente a un grano de mostaza, moverás montañas. Sabrás que eso está presente porque Yo digo que está presente; porque Yo digo que, incluso antes de que me preguntes, habré respondido; porque Yo digo, y os lo he dicho de todas las maneras concebibles, a través de cualquier maestro que me puedas mencionar, que, sea lo que sea que queráis, si lo queréis en Mi nombre así será.”

– Donald: “Sin embargo, hay tanta gente que dice que sus oraciones han quedado sin respuesta…”

– Dios: “Ninguna oración – y una oración no es más que una ferviente afirmación de lo que ya es – queda sin respuesta.

Cualquier oración – cualquier pensamiento, cualquier afirmación, cualquier sentimiento – es creador. En la medida en que sea fervientemente sostenido como una verdad, en esa misma medida, se hará manifiesto en vuestra experiencia.

Cuando se dice que una oración no ha sido respondida, lo que realmente ocurre es que el pensamiento, palabra o sentimiento sostenido de modo más ferviente ha llegado a ser operativo. Pero lo que has de saber – y ese es el secreto – es que detrás del pensamiento se halla siempre otro pensamiento – el que podríamos llamar Pensamiento Promotor -, que es el que controla el pensamiento.

Por lo tanto, si rogáis y suplicáis, parece que existe una posibilidad mucho menor de que experimentéis lo que pensáis que habéis decidido, puesto que el Pensamiento Promotor que se halla detrás de cada súplica es el de que en ese momento no tenéis lo que deseáis. Ese Pensamiento Promotor se convierte en vuestra realidad.

El único Pensamiento Promotor que puede ignorar este pensamiento es uno fundado en la fe en que Dios concederá cualquier cosa que se le pida, sin falta. Algunas personas poseen este tipo de fe, pero muy pocas.

El proceso de oración resulta mucho más fácil cuando, en lugar de creer que Dios siempre dirá ‘sí’ a cada petición, se comprende intuitivamente que la propia petición no es necesaria. Entonces la oración se convierte en una plegaria de acción de gracias. No es en absoluto una petición, sino una afirmación de gratitud por lo que ya es.”

 

Comentarios

Gracias a este diálogo podemos entender un poco más el proceso de la gratitud al que Wallace hace referencia y el por qué de su funcionamiento.

Éste decía que había que practicar una sincera y profunda gratitud hasta que podamos forjar una sólida fe en que en el presente tenemos todo lo que necesitamos justamente porque lo estamos creando a través del pensamiento promotor.

Esto se puede entender mejor si logramos ver que podemos agradecer el hecho de que somos creadores de nuestra experiencia presente, entonces somos responsables de la misma, y al ser responsable, podemos cambiarla.

Este hecho de poder cambiarla sumado al entendimiento de que pidiendo no vamos a obtener la abundancia que deseamos crear, sino a través del agradecimiento, pueden constituir una sólida base de fe, y con la práctica ésta se hará más fuerte.

Éste es uno de los motivos por los cuales siempre recomiendo que la fuente de la abundancia es la conciencia de abundancia y ésta se puede forjar a través del verdadero entendimiento de lo que se plantea anteriormente (por medio de un análisis honesto y a conciencia) y a través del ejercicio de una profunda y sincera gratitud hacia el poder creador que llevamos dentro como así también por el hecho mismo de que se nos fue dado este poder.

Algunos ejemplos que utilizo son:

“Gracias que puedo sentir abundancia, puesto que lo Soy”.

“Gracias que puedo sentir amor, puesto que lo Soy”.

“Gracias que puedo sentir alegría, puesto que lo Soy”.

“Gracias que puedo sentir paz, puesto que lo Soy”.

“Gracias que puedo sentir plenitud, puesto que lo Soy”.

Obviamente ustedes podrán analizar otro tipo de afirmación que resuene con su interior.

Espero sinceramente que les sea de mucha utilidad este post. 😉

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