La Gratitud como fuerza de acción

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Cuando Wallace habla de gratitud y de dar más vida o más a alguien de lo que se espera recibir, se está refiriendo al hecho de que debemos de dejar de lado nuestros pequeños intereses y comenzar a pensar en los demás. Cuando damos algo sin esperar algo a cambio, estamos haciendo uso del poder más grande que existe en el universo. Cuando damos las gracias estamos apreciando todo aquello que tenemos, sin esperar una retribución.

Éste tipo de gratitud es inmensamente poderosa, porque estamos ofreciendo algo sin querer algo. Es la plena utilización del Poder Creativo sin poner al medio la competencia, porque simplemente estamos agradeciendo, estamos dando algo al mundo, estamos haciendo uso de una energía, la estamos enfocando en algo, y por la ley de acción y reacción, cuando damos algo, o sea gratitud, a alguien o a algo tiene que retornarle.

Puede que si damos las gracias no nos venga de inmediato la respuesta, pero como es un acción a alguien o a algo debe llegarle la reacción.

¿Qué sucedería si cada vez que damos las gracias a alguien recibe algo bueno aunque sea del otro lado del planeta?

¿Existe esa posibilidad? Puede que nadie tenga la respuesta. Sin embargo no perdemos nada con intentarlo y si ganamos algo: DAR.

Bien sabemos los estudiosos de la Ciencia de Wallace, que cada vez que damos algo de manera altruista, estamos aportando algo y estamos dando más vida, estamos actuando tal como lo hace la sustancia, por ende nos ponemos en armonía con ella, entramos en un verdadero contacto con la fuente de toda la verdadera abundancia, y por ende nos llegará más de lo mismo, más abundancia.

Para recibir debemos dar. Ésta es una frase que podríamos considerar contradictoria, porque si damos algo es medio complicado recibir más, o al menos eso es lo que piensa la mente, la mente que desea competir, la mente liderada por el ego. Pero la mente creativa, sabe perfectamente que dicha frase es totalmente cierta y que tiene mucho sentido. Si uno puede ser capaz de liberar la energía de la gratitud, o sea de dar algo al Universo, al planeta, a otra persona, nos lo estamos dando a nosotros mismos, y el dar mismos nos libera de la prisión propia del ego, por lo que nos libera a recibir toda la abundancia que está al frente nuestro, pero que la opacidad de nuestra visión nos impide ver.

Aquella mente que pueda verdaderamente pensar en términos de ayudar a sus semejantes, es capaz de percibir y por tanto recibir las abundancias del mundo.

La mente libre de las ataduras del falso ego, es capaz de contribuir verdaderamente y es capaz de disfrutar verdaderamente de las cosas sin estar atadas a ellas.

Poseer muchas cosas materiales no tiene nada de malo, el problema se da cuando las cosas materiales comienzan a poseerte a vos.

Quien verdaderamente pueda dar sin esperar nada a cambio, en ese instante se abre o acepta más capacidades para seguir dando.

Quien da sinceramente, más cosas (o no cosas, como sabiduría o gratitud por ejemplo) va a adquirir mucho más para que pueda seguir dando o compartiendo.

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