Capítulo 1 – El Derecho a Ser Rico

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Éste capítulo es de vital importancia, de ahí que Wallace comienza con él y trata de El Derecho a Ser Rico.

Trata sobre todo del condicionamiento que tenemos – o tuvimos – de pensar que para ser buenas personas, debemos ser pobres, o de última, contar con los justo y necesario para poder vivir. Es decir, tener una casa modesta, un poco de comida y ropa sencilla, porque si pretendemos y/o tenemos más, estaríamos ofendiendo a una divinidad que sólo quiere que seamos pobres.

No no no, para nada, justamente es todo lo contrario. Desde pequeños nos dicen eso, pero quizá en otras palabras. Como por ejemplo:

“Los ricos son todos malos”.

“Para hacerse ricos seguramente estafaron a alguien.

“Los ricos llegan a tener plata porque se la robaron a los pobres”.

“Los ricos explotan a los trabajadores”.

Y muuucha otra sarta de frases sin sentido alguno.

El Derecho a Ser Rico, Nuestro Derecho

Éste señor, nos hace abrir los ojos y ver que es un derecho natural e inherente a la vida humana buscar el pleno desarrollo de nuestras facultades físicas, mentales y emocionales, y es sólo a  través del uso de las cosas, que vamos a poder hacerlo.

En su momento pensé que era algo bastante raro pensar que la plenitud de la mente, del cuerpo y del alma, puedan estar ligadas a cuestiones materiales. Y lo comencé a analizar y a buscar el motivo por el cual yo pensaba que estaba mal, y obviamente llegué a la conclusión de que se trataba de un condicionamiento y una programación mental que se me había inculcado (no le echo la culpa a nadie) y que nunca me había tomado la molestia de siquiera analizar si era  cierta o no.

Fue la lectura de esta obra, la que me hizo saber de esto y lograr recapacitar.

Y luego me resultó bastante obvio: si no tuviéramos casa, abrigo o comida, ¿podríamos vivir por mucho tiempo?, me parece que no che. ¿Y acaso la casa, el abrigo y la comida, no son cosas materiales?, pero claro que sí. Entonces si o si, para poder continuar subsistiendo, debemos conseguir cosas materiales. Y como todo organismo en la naturaleza, y por ende el humano, busca sobrevivir, es imperativo que hallemos cosas materiales, y éstas, por como está organizada la sociedad actualmente, se consiguen normalmente con dinero, de modo que necesitamos dinero para poder al menos continuar un día más de vida.

 

Vinimos para expresarnos ampliamente en todos los aspectos de nuestras vidas, y eso sólo se logra haciendo uso de todas las cosas que seamos capaces de usar y de apreciar.

Dios quiere que tengamos todo lo que deseamos, porque expresamos Su voluntad a través de nosotros. Él se expresa más plenamente cuando nosotros expresamos plenamente nuestras vidas.

¿Cómo se podría haber expresado Picasso si no tenía un lienzo ni pinturas para lograr esas magníficas obras que hacía?, ¿cómo nos podría haber deleitado Mozart o Beethoven si no podrían haber tenido a su alcance los instrumentos que usaban?. Y así se podrían citar miles de ejemplos.

No nos debemos conformar con poco, todo lo contrario, debemos siempre estar persiguiendo el avance, más cosas, más lujos, más sabiduría, más amor, más paz.

Debemos ser ambiciosos – ojo, no confundir con avaricia – en todo lo que hagamos y querramos lograr, en el sentido de que debemos siempre pretender ser mejores personas, no mejor que otras, sino mejores que nosotros mismos.

Como lo veo desde mi punto de vista, pedir, querer, desear más no es un derecho, es una obligación para nosotros mismos, para la humanidad y para Dios.

“Conformarse con menos, es pecaminoso” – Wallace Wattles.

Gracias por tu visita!

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